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En línea con mis tres últimos post, sigo con mi cliente trabajando algunos aspectos, que son el pan nuestro de cada día. No está mal volver a repasarlos… Nos va bien a todos, al menos a mi. Hoy el tema que nos toca es el conflicto. ¿Quién no ha vivido algún conflicto en su trabajo, familia, amigos, club…? Pero ¿Qué entendemos por conflicto? Se podrían dar muchas definiciones, seguro que las hay muy técnicas, muy de diccionario. La mía es muy casera y basada en experiencias propias.

 

Para mí, un conflicto es una barrera que se interpone entre dos personas o grupos, provocando una tensión y un malestar que impide la comunicación, genera espíritu de revancha, y facilita el espíritu de autodefensa…

¿Qué no te gusta mi definición? Pues te invito a que, en los comentarios a este post, me propongas la tuya, seguro que será estupenda y además me servirá mucho…

Mi primera pregunta es ¿Hay forma de solucionar un conflicto? Obviamente, sí. Todo en la vida tiene arreglo, unas veces con más trabajo y otras con menos. Todo, como diría un gallego, depende… ¿Pero de que depende? Yo quiero proponerte algunas ideas que tal vez te puedan ayudar a ver el problema con algo más de claridad.

♦ Predisposición. Si eres medianamente astuto, te darás cuenta que el conflicto no te lleva a ningún lugar, a no ser que de forma intencionada quieras romper deliberadamente una situación. Pero creo que este no es tu camino. Estar abierto a tender la mano, es una de las mejores formas de afrontar la situación. Hay veces que cuesta, pero si lo piensas bien, merece la pena. Te repito, no hay ninguna situación que no se pueda reconducir… He conocido casos extremos que se han arreglado. Por tanto, apertura, actitud positiva, y muchas ganas…

♦ Ponerse en lugar del otro. No se podrá resolver una situación conflictiva entre dos personas si uno no se pone en el lugar del otro. Pero ponerse de verdad. Esto supone un ejercicio de honestidad y humildad. Nos tenemos que quitar nuestras gafas y ponernos las del otro. ¿A qué se ve de manera diferente? Pues esta es una de las claves. Ver con los ojos ajenos… Esto nos dará una perspectiva distinta, tal vez inimaginable, que sin duda nos ayudara a comprender porque se ha llegado a verlo todo negro.

♦ ¿De quién es la culpa? Existe la tendencia a ver la paja en el ojo ajeno y no ver la viga en el propio. Es una debilidad humana, que no se debe justificar. Si de verdad quieres resolver un conflicto, asume la culpa como tuya o al menos que el cincuenta por ciento te corresponda a ti. De esta forma estás dando una oportunidad al otro, y tú te encontraras a medio camino para llegar a un acuerdo. Si te empeñas en tener siempre la razón, estas cerrando las puertas a que la otra parte intente un acercamiento.

♦ ¿Por qué se ha llegado a esta situación? Analizar las causas por las que se ha llegado a una situación de ruptura, enfrentamiento o distanciamiento, no es una tarea fácil. En la mayoría de los casos el motivo inicial suele ser algo sin importancia, pero se encona por un estado emocional, el cansancio acumulado, el protagonismo personal, la falta de escucha, las malas caras, el desprecio… Coger un lápiz y, de forma tranquila y serena, escribir en un papel las respuestas a estas preguntas: ¿qué pasó? ¿por qué? ¿cómo? ¿cuándo? ¿consecuencias?… y despues, con suma objetividad, hacer el diagnóstico para poner el remedio. Esta es una forma seria de intentar arreglar lo que estaba estropeado, o lo que es peor: roto.

♦ Analiza que pasaría si no se resuelve el conflicto. Ahora ponte en el peor de los escenarios. Trata de imaginarte el día siguiente, sin ninguna solución y con el problema cada vez más agravado. ¿Merece la pena seguir en esa situación? ¿Cuáles serían las consecuencias de la falta de acuerdo? ¿Cómo voy a reaccionar cada vez que me encuentre con la persona a la que no quiero ver? Si, además, detrás de ti tienes un equipo o una familia, vas a contagiarles y necesariamente tomaran partido por uno o por otro, y esta no es la mejor solución, porque el problema se agrandará.

♦ Formula “win to win”. Si dejas tu protagonismo colgado detrás de la puerta, y si la soberbia la conviertes en humildad, estarás dando un paso de gigante. ¿Has caído en la cuenta lo bueno que sería que las dos partes enconadas resolvieran su situación con la sensación de que ambas han ganado? Si tu cedes algo, el otro también cede y así se van eliminando obstáculos… Piensa que nunca se resolverá un conflicto si la otra parte no se siente ganadora… y, por supuesto, tú también tienes que sentirte cómodo.

♦ ¿Y si buscamos un mediador? Cuando la cosa se pone muy fea ¿Qué podemos hacer? Una buena solución es buscar a alguien, de confianza, que nos ayude a ver en qué punto nos encontramos. Entrevistarse con esta persona, primero de forma individual y después de forma colectiva, da muy buenos resultados. Seis ojos ven más que cuatro, y si además estos ojos son de un experto, mejor que mejor. Si el mediador es un buen profesional, será una ayuda muy valiosa.

♦ Celebrarlo. ¡Felicidades! Has resuelto el conflicto. Vete inmediatamente a celebrarlo. Los grandes acontecimientos se festejan. Cuando se termina una situación difícil, se sale reforzado. El aprendizaje, en la resolución de conflictos, no tiene precio.

Top Colaboradores

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    Jesús Navarro Sánchez

    Presidente de AEPA / Presidente de Grupo Jenasa

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    Jaime Pereira

    Director General OMD HR Academy

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    Augusto Fuentes Gazola

    Vicepresidente de CEIM

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    Antonio Sánchez-Mora

    CEO BeCompetitive

  • Manuel Carballo Nieto

    Change Facilitator

  • Santiago Sanz-Pastor

    Presidente de 4RMR

La cita célebre

"Gestión es hacer las cosas bien, liderazgo es hacer lo correcto."

Peter Drucker, padre de la administración en el siglo XX.

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