Durante a帽os, las empresas han construido su ventaja competitiva en el producto. Mejor calidad, mejor precio o mejores caracter铆sticas.
Ese modelo ha dejado de ser suficiente.
Hoy, la ventaja competitiva ya no est谩 solo en lo que vendes, sino en c贸mo compites.
Muchas organizaciones contin煤an invirtiendo en mejorar su producto mientras ignoran el verdadero problema: su modelo de ejecuci贸n.
En mercados cada vez m谩s homog茅neos, las diferencias entre productos se reducen r谩pidamente. La competencia se iguala y el margen desaparece.
Competir solo por producto es competir en un terreno donde la ventaja es temporal.
La ventaja competitiva se ha desplazado hacia la capacidad de ejecutar mejor que los dem谩s.
No gana quien tiene el mejor producto, sino quien tiene el mejor sistema.
Las empresas l铆deres no son necesariamente las m谩s innovadoras, sino las que han construido estructuras capaces de sostener su ventaja en el tiempo.
Han dejado de competir en atributos para competir en sistemas.
Este cambio obliga a replantear c贸mo se toman las decisiones empresariales.
La ventaja competitiva deja de ser un elemento puntual y pasa a ser una consecuencia del modelo de negocio, la organizaci贸n y la ejecuci贸n.
Y eso exige algo mucho m谩s complejo que mejorar un producto: exige transformar la empresa.