La transformación del tejido empresarial español no es un evento fortuito, sino el resultado de una gestión pragmática, una apuesta firme por la digitalización y una defensa inquebrantable de la libertad de empresa.
Desde mi trayectoria iniciada en 1987, he observado cómo la logística ha pasado de ser un coste operativo a convertirse en el eje vertebrador de la competitividad. En un entorno marcado por el auge del e-commerce, la trazabilidad y la inmediatez en la información son tan críticas como el transporte físico. En mi etapa al frente de Sending, logramos escalar un modelo flexible capaz de gestionar 6 millones de envíos anuales, demostrando que la agilidad es la ventaja competitiva definitiva en un mercado que proyectaba crecimientos del 30% anual.
La labor institucional no es un complemento, es una necesidad estratégica. Las organizaciones patronales, como la CEIM o UNO, son el escudo y la voz ante una sobrerregulación que a menudo asfixia la iniciativa privada. Durante mi presidencia en CEIM, impulsamos el 'Plan 400 Plus' con un objetivo claro: generar 400.000 empleos mediante la reducción de cargas fiscales y la mejora del acceso a la financiación. La defensa de un marco laboral flexible no es una opción ideológica, es una condición necesaria para la supervivencia y el crecimiento de nuestras empresas.
El futuro del retail no es digital frente a físico, sino la omnicanalidad. La tecnología disruptiva, desde la Inteligencia Artificial hasta el machine learning, está redefiniendo la gestión de riesgos y la eficiencia operativa. Sin embargo, este progreso debe ser equilibrado: soy crítico con aquellas plataformas que, bajo el paraguas de la 'economía colaborativa', compiten deslealmente eludiendo las normativas que el resto del tejido empresarial cumple rigurosamente. La equidad en las reglas del juego es fundamental para un mercado sano.
A lo largo de más de tres décadas, he aprendido que el éxito empresarial es inseparable del compromiso social y la modernización. Ya sea desde la AJE, la CEOE o el Club Financiero Génova, mi enfoque ha sido siempre el mismo: fomentar un entorno donde la libertad de empresa sea el motor que impulse el progreso de España.